Abstract
El principio de autonomía del paciente ha experimentado una importante evolución en el ámbito sanitario, destacando su fundamento en la dignidad humana y su reconocimiento en la legislación española, especialmente en la Ley 41/2002. Este cambio supone el abandono del modelo paternalista médico y el fortalecimiento del derecho del paciente a decidir sobre su cuerpo y tratamientos, mediante herramientas como el consentimiento informado y el documento de instrucciones previas. Las instrucciones previas permiten a una persona mayor de edad, capaz y libre expresar anticipadamente su voluntad sobre diversas cuestiones sanitarias en caso de no poder manifestarlo llegado el momento. Su regulación presenta diversidad normativa entre comunidades autónomas, lo que genera cierta inseguridad jurídica. El documento debe formalizarse por escrito y puede incluir contenidos como la aceptación o rechazo de tratamientos, designación de representante o decisiones sobre el final de la vida. Asimismo, se aborda la relación de estas instrucciones con la Ley Orgánica 3/2021 de eutanasia, que permite solicitar la ayuda para morir bajo estrictos requisitos y garantías. Esta ley refuerza la autonomía del paciente en situaciones de sufrimiento grave, aunque también genera debate jurídico y ético sobre el derecho a la vida y la autodeterminación.





