Zenodo
Alergias y suplementos nutricionales Bases inmunológicas, evidencia clínica y límites de uso Perspectiva destinada a la industria alimentaria/nutracéutica y de suplementos
By Jose M. Lopez.
Abstract
Las enfermedades alérgicas - rinitis alérgica, conjuntivitis, asma alérgica, dermatitis atópica, urticaria y alergia alimentaria - son patologías inmunomediadas en las que el problema no es una “falta de defensas”, sino una respuesta inmunitaria desregulada frente a antígenos normalmente inocuos. Por ello, el concepto comercial de “refuerzo inmunológico”, por otro lado ampliamente utilizado en la industria alimentaria y nutracéutica o de suplementos, debe manejarse con precisión. Es evidente que en alergia/s no interesa estimular indiscriminadamente el sistema inmune, sino favorecer la tolerancia inmunológica, modular la inflamación tipo 2, proteger la barrera epitelial, optimizar la microbiota y corregir déficits nutricionales que puedan agravar la disfunción inmunitaria. La evidencia disponible permite considerar algunos suplementos como coadyuvantes, pero nunca como sustitutos del tratamiento y control médico. Los candidatos con mayor plausibilidad son los siguientes: probióticos seleccionados, vitamina D en personas deficitarias o insuficientes, ácidos grasos omega-3 en contextos concretos -especialmente prevención temprana durante embarazo/lactancia, con evidencia no uniforme-, vitamina C como apoyo antioxidante de bajo riesgo, zinc y selenio solo cuando exista ingesta insuficiente o déficit, y ciertos polifenoles como quercetina, con base mecanística interesante pero evidencia clínica todavía limitada. Las guías de alergia siguen situando como tratamientos centrales la evitación del alérgeno, antihistamínicos, corticoides intranasales o inhalados, broncodilatadores cuando proceda, inmunoterapia alergénica y adrenalina en riesgo de anafilaxia; la inmunoterapia alergénica es, además, el tratamiento con potencial modificador de la historia natural en rinoconjuntivitis alérgica.




