Abstract
Este artículo fue escrito como contribución invitada a una publicación de la Cátedra Libre de Filosofía de la Salud Ramón Carrillo, de la Universidad de San Isidro. A partir de algunas de las preguntas planteadas en ese marco, examina el concepto de salud desde el final de la vida, tomando los cuidados paliativos como una situación liminar capaz de hacer visibles presupuestos que el horizonte de la curación puede mantener implícitos. Frente a la alternativa entre una definición biomédica restrictiva y una ampliación que identifica la salud con el bienestar o la vida buena, se propone comprenderla analógicamente. Se distinguen así un registro biomédico, necesario para delimitar objetos de conocimiento, competencias e intervenciones, y un registro más amplio referido al modo en que una vida corporal, dependiente, vulnerable y finita puede sostenerse y desplegarse. Desde esta distinción se reconsideran las relaciones entre curar y cuidar, progreso médico y finitud, competencia técnica y juicio práctico. El análisis sostiene que la imposibilidad de curar no agota la acción sanitaria y que aquello que no puede repararse puede continuar exigiendo una respuesta. Finalmente, esta distinción entre transformar y responder se extiende a la responsabilidad sanitaria frente a las condiciones sociales, culturales, económicas y ambientales que participan causalmente en la producción de enfermedad y sufrimiento.





